Artículo de María González Núñez, matrona y enfermera pediátrica

Con relación a artículos publicados recientemente sobre la lactancia materna y las madres que amamantan, quiero expresar mi profundo malestar por la falta de profesionalidad y conocimientos en cuanto a lo expresado en estos artículos se refiere.

Para comenzar, ponen en entredicho los beneficios de la lactancia materna (LM), que están más que demostrados con alta calidad de evidencia científica, y avalados por todo tipo organismos mundiales, como la OMS, UNICEF, así como, por todas las organizaciones médicas a nivel mundial. En plena época tecnológica donde la información está al alcance de la mano, no informarse de esto a la hora de escribir un articulo de LM, es sencillamente increíble.

La lactancia materna es la intervención sanitaria más económica y que más costes ahorraría dentro de un sistema sanitario, incluso más que las vacunas. En España, si la mitad de los niños recibiesen leche materna en exclusiva hasta los seis meses, el ahorro sanitario sería de 51 millones euros al año: costes directos de hospitalización, consultas de Atención Primaria, pruebas diagnósticas, fármacos y leches artificiales en el caso de alérgicos.

Desventajas de la leche artificial

Hace ya años, hemos dejado de hablar de los beneficios de la lactancia materna, para hablar de las desventajas que tiene dar leche artificial (LA). Alimentar con biberón no protege de alergias, enfermedades respiratorias y otitis, dermatitis
atópica, caries, correcto desarrollo del paladar y mandíbula, leucemia linfoblástica aguda, no mejora los índices de inteligencia, no fomenta el vínculo madre e hijo y un largo etc. Además, no disminuye el riesgo de padecer diabetes, obesidad y síndrome de muerte súbita del lactante (segunda causa de muerte en menores de un año).

Sobre la madre, amamantar previene la hemorragia postparto (principal causa de muerte materna tras el mismo) y del cáncer de mama (tumor más frecuente en la mujer), entre otros. Mencionan que la leche de fórmula es más completa y segura que nunca, pero lo que no dice es que está a años luz de igualar las propiedades de la leche materna, producto biológico cuyas células está vivas y proporcionan salud.

Así pues, por todo lo dicho, se denota una falta de rigor en el tema a tratar, y asociar lactancia materna con desnutrición tal y como hace, refleja una gran pobreza en el uso de sus fuentes, aunque deberíamos decir en el no uso, ya que no han consultado, por lo que aprecio, con ningún profesional experto en la materia.

El 93% de las mujeres que acaban de dar a luz desean lactar

Con todo lo anterior expuesto, queda más que justificado por qué los sanitarios debemos fomentar y apoyar la lactancia materna, de la misma manera que fomentamos otros estilos de vida saludables. Además, según el Instituto Nacional de Estadística, la intención de lactar es del 93% en las mujeres que acaban de dar a luz, pero la realidad es que a las 6 semanas solo continúan lactando un 63%, a los 3 meses un 51,84% y a los 6 meses un 24,25%, pese a que las recomendaciones de la OMS son de LM exclusiva durante 6 meses e ideal llegar a los 2 años, para obtener todos los beneficios que aporta la misma. Con estas cifras cabe preguntarnos qué es lo que está fallando, y en términos generales podemos decir (por que así lo avalan los estudios) que es la falta de apoyo a la lactancia materna. No es un bien social valorado, en absoluto. Falta de apoyo por parte de la legislación vigente (no se pueden entender bajas maternales de 16 semanas que no permiten el amamantamiento de al mínimo 6 meses), falta de apoyo de las instituciones sanitarias y falta de apoyo social.

Víctimas del biberón

Esta prensa refleja como hay supuestos profesionales que quieren imponer lactancias maternas a toda costa, pues permítame decirle que en 23 años de experiencia profesional lo que me he encontrado es prácticamente todo lo contrario. Profesionales con muy poca formación e implicación en este tema, llenos de prejuicios y etiquetando negativamente a las madres que tiene un deseo y necesidad de lactar a sus bebés. Más que “víctimas de la lactancia”, lo que hay son víctimas del biberón. Comencé mi andadura profesional en 1997, en una Unidad Neonatal, y yo era de las que actuaba de manera paternalista, pensándome que nadie mejor que yo sabía lo que más convenía a los bebes, aunque no fueran míos.
No se respetaban en absoluto los deseos de las madres y padres, los horarios eran rígidos, solo podían verlos durante media hora, durante la cual se les decía que 10 minutos cada pecho y luego obligatoriamente el biberón, sin oportunidad de réplica. En las maternidades estaban los nidos, por las noches los bebés eran separados de sus madres y se les daba biberón, dando igual las preferencias de los progenitores. Por no hablar de la falta de código ético que durante décadas han tenido las farmacéuticas y los médicos especialistas. He vivido cómo por recomendar una determinada marca de leche, al pediatra se le recompensaba con viajes, coches e incluso la reforma de su casa. Clase médica que mellaba la autoestima de las madres, haciéndoles creer que su capacidad de amamantamiento era deficiente, que la calidad de su leche era mala, se las despojó de algo que durante siglos las madres hemos tenido, que es el control y la sabiduría de cómo alimentar a nuestros hijos. La lactancia artificial les brindaba el poder controlar el número de biberones diarios, la cantidad de leche de cada uno de ellos y todo esto obviando la necesidad real de la madre y del bebé, que es alimentarse a demanda, tal y como lo hace durante la vida fetal, tomando el líquido amniótico a su gusto, cuando y cuanto quiere.

Los grupos de apoyo a la lactancia materna

Para mí, éste es el verdadero patriarcado ejercido desde la medicina a las madres, el que nos anula como personas capaces de tomar decisiones que atañen a nuestra propia salud y a la de nuestros hijos. Y siento decir que esto sigue siendo la práctica profesional más frecuente, la imposición de un biberón cuando ni está indicado por causas médicas ni es deseo de los padres. Prescripción que suele hacerse bajo la premisa del miedo, por eso son fundamentales las redes de apoyo a la lactancia materna. ¿No se han preguntado ustedes por que no hay grupos de apoyo al biberón? Por que sencillamente no hacen falta. Entiendo que, claro que habrá habido casos en los que las mujeres no se hayan sentido apoyadas a la hora de dar LA, cosa con la que tampoco estoy de acuerdo pues como profesionales, debemos respetar el derecho de autonomía de los usuarios tal y como se regula en la ley 41/2002.
No hay madres de primera ni de según da clase, y cuando una madre decide dar biberón hay que brindarla todo el apoyo posible. Pero como profesionales de salud, es importante que esta decisión sea tomada habiendo sido informada adecuadamente sobre el tema. Cuando esto es así, pues no hay más que hablar.

Feminismo y lactancia materna

No entiendo por qué esa necesidad de politizar el asunto de la lactancia materna, hablando de La Liga de la Leche como grupo ultraconservador, no dudo de esta información, pero no es relevante, puede que naciera así en sus orígenes, pero no es una secta que pretenda encerrar a las mujeres en casa bajo el yugo de sus maridos. Ha sido uno de los primeros grupos de apoyo en LM a nivel mundial, pero en España hay otros muchos más, sin ideología alguna, como Edulacta, Amamanta, etc. Además, cada Centro de Salud suele tener su propio grupo o taller de lactancia materna donde precisamente las mujeres nos reconocemos como iguales, sin etiquetarnos, donde la posición social, política o religiosa no existe. Son grupos de mujeres donde se establece una relación de ayuda mutua incondicional y que surgen de la necesidad de que seamos las propias madres las que nos apoyemos las unas a las otras, precisamente por toda esta falta de apoyo legislativo, social y sanitario que no tiene la lactancia materna.
Para finalizar, hay que recordar que las feministas no deberíamos tener ninguna lucha interna y que no se es más feminista por dar biberones e ir a trabajar. El feminismo no va de eso, sino de luchar por la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres sin la necesidad de renunciar de las peculiaridades biológicas de cada uno de nosotros. La lactancia materna o artificial es una elección que en cualquier caso es personal y ha de realizarse con la mayor cantidad de información verídica posible. Y una vez tomada la elección, brindar todo el apoyo que sea necesario a ambas partes.

María González Núñez
Matrona y enfermera pediátrica

3 respuestas

  1. Estube en contacto con un grupo de mujeres lactantes; utilizaban la leche para tratar de forma tópica las irritaciones de pañal, otitis( dispersando la leche en el odio del bebé) catartos, conjuntivitis…..
    Son más ventajas de un tipo de alimentación, con la que la humanidad ha salido adelante desde sus comienzos. Con la que salen adelante todos los mamiferos.
    Si hubiera algo que mejorar en este tipo de alimentación de las crías, la naturaleza ya lo habría implementado.

  2. Muy buen artículo enhorabuena, se puede decir más alto pero no más claro, pertenezco a un grupo de madres lactantes en Fuensalida (Toledo) y tenemos la fortuna de que nuestro centro de salud sea el único centro de Castilla La Mancha que tiene la acreditación como centro IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia) y el apoyo es fundamental te podría explicar de muchas mamás que gracias a otras y las profesionales del centro han conseguido una lactancia exitosa con sus bebés, pero no interesa porque eso no genera negocio…

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