Quizá es algo que no nos planteamos, pero la alimentación con leche de fórmula tiene un impacto negativo sobre el medio ambiente.
Los preparados lácteos destinados a la alimentación de bebés/niños lactantes no amamantados, o en lactancia mixta como suplemento a la lactancia materna, se fabrican a partir de leche de vaca.
La industria intenta diseñar y fabricar fórmulas lo más parecidas posibles a nuestro patrón de oro, la leche materna.
Estos preparados o fórmulas para lactantes, tienen un enorme impacto medioambiental.
Comenzando por los pastos en los que pastan las vacas lecheras. Se calcula que es necesaria una hectárea de pasto por vaca al año, teniendo en cuenta la desforestación que esto supone.
Añadimos la necesidad de agua para las vacas, herbicidas y pesticidas para los pastos.
Así como el gasto energético necesario para los medicamentos necesarios para estas vacas.
A esto le sumamos tambien la cantidad de metano que producen las vacas lecheras, contribuyendo al efecto invernadero.
La fabricación de los productos necesarios para una lactancia artificial como leche adaptada, biberones, tetinas, limpia biberones, esterilizadores…supone un gran consumo de energía. Tambien se necesita energía para fabricar el plástico, cartón y metal empleados para el embalaje de la leche de fórmula, biberones, tetinas…que deberían ser bien reciclados.
Por último, añadimos a todo este consumo de energía empleado en procesar la leche, envasarla y transportarla.
Sin embargo, la huella ecológica de amamantar es prácticamente nula, siendo reconocida esta práctica por Green Feeding como un recurso natural, sostenible y valioso.
El término alimentación green feeding/ eco feeding implica que hablamos de una alimentación con un impacto positivo sobre el medio ambiente, consumiendo alimentos locales no procesados como es la leche materna.
En cuanto a la huella de carbono (indicador ambiental que mide la cantidad de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono, emitidos de forma directa o indirecta por una persona, organización, evento o producto) y agua (indicador ambiental que mide el volumen total de agua dulce utilizado a lo largo de toda la cadena de producción de un producto o servicio), la diferencia entre las diferentes formas de alimentación infantil (leche materna/leche procesada) es cuantificable mediante una herramienta llamada Greenfeeding Tool, diseñada por la universidad nacional de Australia para medir el impacto ecológico global de los preparados lácteos comerciales.
De esta manera los diferentes países pueden medir y valorar el impacto ambiental positivo de amamantar.
Referencia: https://www.gifa.org/es/internacional/medio-ambiente-y-clima/
Olatz Gil de San Vicente
IBCLC y farmacéutica para APILAM.