Lo que nos aporta una lactancia materna más allá de los primeros años de vida: DEFENSA, NEURODESARROLLO, DESARROLLO OROFACIAL, SEGURIDAD.
DEFENSA
Pasados los 2 años de lactancia, la leche materna sigue conteniendo células inmunitarias, llamadas leucocitos, que defienden al organismo frente a infecciones e incluso lo defienden de células anormales o cancerígenas.
Cuando el lactante tiene una infección activa, la concentración de leucocitos y de ciertas proteínas defensivas en la leche materna aumenta drásticamente para ayudar al bebé a combatir la enfermedad. Una vez que el lactante se recupera, estos niveles vuelven a la normalidad.
Referencia:
Riskin A, Almog M, Peri R, Halasz K, Srugo I, Kessel A. Changes in immunomodulatory constituents of human milk in response to active infection in the nursing infant. Pediatr Res. 2012 Feb;71(2):220-5. doi: 10.1038/pr.2011.34. Epub 2011 Dec 21. PMID: 22258136.
NEURODESARROLLO
A los 5 años de edad, el cerebro humano alcanza el 90% del tamaño que tendrá de adulto, la leche materna aporta ácidos grasos, como el DHA, adecuados y necesarios para su neurodesarrollo, memoria y concentración adecuada, en esta fase tan importante.
Referencia:
Victora CG, Bahl R, Barros AJ, França GV, Horton S, Krasevec J, Murch S, Sankar MJ, Walker N, Rollins NC; Lancet Breastfeeding Series Group. Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect. Lancet. 2016 Jan 30;387(10017):475-90. doi: 10.1016/S0140-6736(15)01024-7. PMID: 26869575.
Este estudio mediante un metaanálisis de datos de todo el mundo, reveló que la lactancia materna universal podría salvar más de 823,000 vidas infantiles al año y prevenir 20,000 muertes anuales por cáncer de mama en las madres. Además, desmitificó que los beneficios de la lactancia fueran «solo para países en desarrollo», demostrando su impacto directo en el coeficiente intelectual, la prevención de la obesidad y la diabetes a nivel global.
Desarrollo orofacial: Lactar facilita un adecuado desarrollo mandibular, una función lingual adecuada y una mejor alineación entre el paladar y los dientes. Reduce el riesgo de maloclusión y la necesidad de ortodoncia en el futuro.
Referencia:
Peres KG, Cascaes AM, Peres MA, Demarco FF, Santos IS, Matijasevich A, Barros AJ. Exclusive Breastfeeding and Risk of Dental Malocclusion. Pediatrics. 2015 Jul;136(1):e60-7. doi: 10.1542/peds.2014-3276. Epub 2015 Jun 15. PMID: 26077480.
Analizó a una cohorte de niños y concluyó que mantener la lactancia materna exclusiva (sin biberones ni chupetes) durante los primeros 6 meses de vida es un factor protector determinante contra la alineación incorrecta de los dientes en la dentición primaria.
Referencia:
Viggiano D, Fasano D, Monaco G, Strohmenger L. Breast feeding, bottle feeding, and non-nutritive sucking; effects on occlusion in deciduous dentition. Arch Dis Child. 2004 Dec;89(12):1121-3. doi: 10.1136/adc.2003.029728. PMID: 15557045; PMCID: PMC1719762.
Este estudio analizó a 1,130 niños en edad preescolar (de 3 a 5 años) para evaluar cómo influían el tipo de lactancia y los hábitos de succión en la alineación de sus dientes de leche.
Conclusiones:
- El estudio determinó que los hábitos de succión no nutritiva como chuparse el dedo o el uso prolongado del chupete son el principal factor de riesgo para desarrollar una mordida abierta o una oclusión alterada.
- Demostró que la lactancia materna directa tiene un efecto protector definitivo contra la mordida cruzada posterior.
- Los niños que usaban biberón y que además tenían hábitos de succión no nutritiva chupándose el dedo o chupete presentaban más del doble de riesgo de sufrir mordida cruzada posterior en comparación con los bebés amamantados. Esto se debe a que el biberón y el pecho materno involucran grupos musculares orofaciales completamente diferentes.
SEGURIDAD:
Amamantar más allá de los primeros meses de vida sostiene un vínculo seguro, no una dependencia.
La investigación muestra que los niños que llevan a cabo un destete natural a menudo son más independientes. Cuando la seguridad está interiorizada, la confianza crece.
Referencia:
Dettwyler KA. When to wean: biological versus cultural perspectives. Clin Obstet Gynecol. 2004 Sep;47(3):712-23. doi: 10.1097/01.grf.0000137217.97573.01. PMID: 15326433.
En este artículo, Dettwyler argumenta que la edad de destete en las sociedades occidentales modernas (a menudo unos pocos meses o al año) está condicionada por creencias culturales y presiones sociales, y no por la biología de nuestra especie.
Para descubrir cuál es la edad biológica y evolutiva del destete humano, la autora analizó diferentes variables fisiológicas y de historia de vida en primates no humanos (chimpancés, gorilas, etc.) y las extrapoló a los seres humanos:
- Relación con el peso al nacer: En muchos mamíferos grandes, el destete ocurre cuando la cría cuadriplica su peso de nacimiento. En los humanos, esto ocurre entre los 2.5 y 3.5 años.
- Relación con el peso adulto: En otros primates, el destete ocurre cuando la cría alcanza un tercio de su peso adulto, lo que en humanos situaría el destete entre los 4 y 7 años.
- Relación con la gestación: Algunos mamíferos destetan a sus crías tras un periodo equivalente a seis veces la duración de la gestación. En los humanos esto equivaldría a unos 4.5 años.
- Erupción dental: En muchos primates, el destete coincide con la erupción de los primeros molares permanentes, lo que en los niños ocurre alrededor de los 5.5 a 6 años.
Conclusión clave del estudio: Combinando todos estos modelos bioantropológicos, Dettwyler demuestra que la edad biológica natural para el destete humano se sitúa entre los 2.5 y los 7 años de edad. El artículo defiende firmemente que amamantar a niños pequeños (lo que culturalmente llamamos «lactancia prolongada») es la norma biológica de nuestra especie y aporta inmensos beneficios inmunológicos y emocionales.
Olatz Gil de San Vicente. IBCLC y farmacéutica para APILAM.